FORAE reúne a una batería de expertos en el mundo de la rehabilitación y la energía

El mundo de la rehabilitación y la energía han alimentado durante tres días un debate de alto nivel en la capital de España, en el que han participado 60 conferenciantes. Ha sido con motivo de FORAE, el I Foro de Rehabilitación, Ahorro y Energía, organizado por la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) y la plataforma ERES Networking-FEVYMAR.

Pedro A. Prieto, director de eficiencia energética del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA), presentó los resultados de la campaña de comunicación en todos los medios emprendida el pasado mes de julio por esta entidad, en relación a la rehabilitación energética de los edificios.

La certificación energética de los edificios resulta una actividad cada vez más conocida entre la población y los propietarios de los inmuebles: más de la mitad sabe que los edificios cuentan con un certificado energético que otorga información sobre su eficiencia, con mayor incidencia en el público masculino, donde se detecta mayor grado de conocimiento de este indicador. En lo que respecta a la edad, los más jóvenes y los más mayores son los que menos consciencia tienen de su existencia. Por su parte, es en el centro y en el norte de España donde una mayor proporción de habitantes afirman conocer la presencia de este certificado.

El 35,9% de la población declara que con mucha probabilidad tendrían en cuenta, a la hora de alquilar o vender una vivienda en un edificio, la información de su certificado energético. Esta proporción aumenta hasta el 40,9% entre aquellos que recuerdan la campaña cuando se la describen en profundidad y hasta el 50,9% entre las personas que recuerdan la campaña de forma espontánea.

La comunicación y concienciación afortunadamente aumenta y aunque queda mucho por hacer, invertir en sensibilizar también sale a cuenta, como lo demuestra el hecho de que la campaña IDAE haya conseguido que casi el 40% de las personas que la vieron y que cuentan con una propiedad en una vivienda colectiva (bloque de pisos) reconozca que piensa informarse con mucha o bastante probabilidad acerca de las ayudas para la rehabilitación energética; además, uno de cada cuatro de los consultados piensa plantear, con mucha o bastante probabilidad, a su comunidad de vecinos la posibilidad de solicitar ayudas para la rehabilitación energética.

Programa PAREER-CRECE

Por otra parte se refirió a los resultados y a la repercusión que está teniendo el programa que estableció el Ministerio de Industria, Energía y Turismo-IDAE en mayo de 2015 destinado a la Rehabilitación energética de edificios (PAREER-CRECE), dotado inicialmente con un presupuesto de 200 millones de euros. Esa buena acogida se refleja en las solicitudes que ya copan un presupuesto de 102 millones de euros (30,7 adjudicados), siendo los principales beneficiarios de las ayudas concedidas las comunidades de vecinos (un 83%). Por ese motivo, las líneas de ayudas se han ampliado recientemente con 82 millones.

Esta línea, indicó Prieto, está abierta y contempla actuaciones de mejora de la eficiencia energética de la envolvente térmica, de la eficiencia energética de las instalaciones térmicas y de iluminación y la sustitución de energía convencional por biomasa o geotermia en las instalaciones térmicas. Las ayudas pueden ser del 20- 30% e incluso llegar al 70% cuando haya mejoras por criterio social, especial mejora de la eficiencia energética o la combinación de varias tipologías.

El coste elegible no debería ser inferior a los 30.000 euros ni superior a los cuatro millones para el conjunto de las actuaciones que se realicen en un mismo periodo. Las actuaciones objeto de ayuda deben mejorar la calificación energética total del edificio en, al menos, una letra medida en la escala de emisiones de dióxido de carbono (kg CO2/m2 año), con respecto a la calificación energética inicial del edificio. Además, cualquiera puede ser beneficiario de las ayudas de este Programa (propietarios de edificios existentes, comunidades de propietarios, empresas concesionarias o ESEs).

Renovación profunda para el 3% de los edificios

Tras estos tres intensos días de trabajo pulsando la realidad del sector, Valentín Alfaya, director de Calidad y Medio Ambiente de Ferrovial, puso el broche de oro a FORAE con una intervención en la que resumió y dio forma a todo lo que se había comentado hasta el momento. El responsable de Ferrovial subrayó que este Foro ha contribuido a remover conciencias y refrendar la gran oportunidad que tiene el sector con la rehabilitación, “ya que no se concibe una economía de progreso sin un sector de la construcción potente”.

En su exposición, Alfaya fue delimitando el escenario actual sobre el que se asienta esta actividad y analizando los pros y contras que inciden en su despegue.

En la parte positiva, citó la Ley actual de Suelo que, “aunque no perfecta, nos facilita un marco que permite mirar al futuro con mayor optimismo” y el buen número de proyectos piloto en marcha “todos ellos muy brillantes”, pero que no hay que dejar que se eternicen y se queden tan sólo en ‘pilotos’. “Han de convertirse en replicables y ejemplarizantes”, por lo que sugirió aprender a convertirlos en una “línea de crecimiento estable y sistemática que contribuya al relanzamiento de la actividad”.

Además, buena parte de los 1,6 millones de desempleados que ha generado la construcción en estos años de crisis podría encontrar su hueco en este sector, que induce a reducir el gasto energético anual del país, cifrado en unos 60.000 M€ en energía primaria, de la que el 75% es importada y un tercio se consume en los edificios, “todo un lastre para nuestra balanza de pagos”, alertó el ponente, quien también aseguró que esta actividad “debe eclosionar” porque así lo demanda la propia normativa europea. Hay obligación legal de realizar un “deep renovation” o renovación profunda del 3% de los edificios públicos, por eso rehabilitar va unido a oportunidad pero también a normativa. Y en este relato de ventajas no se olvidó Alfaya del impacto de carácter social que esta actividad tiene, recordando que un 10% de los hogares vive en el umbral de la pobreza energética y existe un elevado índice con déficit de accesibilidad, algo que la rehabilitación ayudaría a solventar.

Lastres para un despegue necesario

Si bien las ventajas son evidentes, hay barreras y condicionantes mencionados a lo largo de todo el Congreso que lastran un despegue necesario y tardío en comparación a Europa. Alfaya identificó como primera -y tal vez de las más importantes- la necesidad de “involucrar en todo este proceso a las administraciones públicas”. Involucrarlas pero también lograr una mayor coordinación, ya que el sector no puede permitirse “avanzar por un lado, mientras que por otro se deshace lo conseguido”. El mensaje fue contundente: no hay que desprogramar, ni mucho menos desregular, porque así no hay futuro.

Explicó que las dificultades de financiación también generan controversia, y aunque hemos ido avanzando y hay modelos económicos más actualizados y prácticamente incontestables, la realidad es que se sigue necesitando el dinero público. Como ejemplo, citó el caso de Alemania donde, tras un análisis posterior sobre el resultado de la inversión pública, se determinó que por cada euro aportado por la administración, se han recuperado 2,8, generando además otros ocho de actividad económica. Y otro dato más; en España son necesarios unos 14.000 euros para generar un puesto de trabajo en rehabilitación, mientras que para un desempleado la cifra se mueve en torno a los 20.000. Llegados a este punto, Alfaya recomendó que, si se dispone de dinero público, lo mejor es ponerlo en el sitio más rentable. Y la rehabilitación desde luego que lo es.

Enumeró también la necesidad de dotarnos de vehículos financieros “que nos faciliten la financiación público/privada”, pues no se trata solo de aportar el capital necesario, sino de dotarnos de “instrumentos potente de financiación encaminado a reducir los riesgos de un tipo de negocio que se está proyectando”. Y recomendó apostar por este camino, evitando en la manera de lo posible los que tienen más componente de subvención. También apeló a involucrar al propietario de los inmuebles en todo este proceso, a través de mecanismos sistemáticos de participación pública, replicables y capaces de hacer entender las capacidades y ventajas de la rehabilitación. Y aconsejó que esos mecanismos se hagan extensibles a los administradores de fincas, consciente de que necesitan ayuda técnica.

Convertir a ese colectivo en “tutores técnicos del edificio”, en supervisores que sepan que todo está en orden, es un reto más para el sector, que ha de entender la rehabilitación como una parte más del proceso de renovación urbana y, por extensión, del de las ciudades inteligentes. Por ese motivo, capacidades, funcionalidades, tecnologías han de estar al servicio de la mejora de los edificios y también de las ciudades en su conjunto, porque la realidad demanda “explorar lo global e integral” de cara a “ciudades inteligentes y resilientes”.

 

1 Respuesta

  1. Recientemente he comenzado un web, la información de tu blogg me proporciona mucha ayuda. Gracias por todo tu tiempo y trabajo.

    Saludos

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